«En eso hay mucho que decir -respondió don Quijote-. Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y éstas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene a una dama»
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Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.
PD: No entiendo por qué, de dónde podría salir un artículo interesante, menos contundente pero mucho más preciso, hay esa necesidad de reducirlo todo a un pim pam pum, ¿para que quede bonito y redondo? Igual es que no hay tanta gente que sepa hacer bien lo del lenguaje mordaz con información veraz y sin pasarse de vueltas por el otro lado.
@carademalo
¿De verdad hay que llenar este tipo de hilos con esas chorradas? A mí es que se me escapa que se lleven votos positivos, cuando me las encuentro no me hacen gracia, más bien lo contrario. Anda que no habrá hilos tontos para esto...
No sé si les dan algún nombre, yo los he visto en un pueblo en La Mancha. Básicamente es un aparatejo articulado que ponen por fuera de la ventana con un espejo en ángulo apuntando a la calle, para poder ver todo lo que pasa desde la comodidad e intimidad del interior y el visillo entreabierto...