Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Mucha bromita pero invito a los lectores a que escuchen como cantaba el terrorista musical Nicolás Maduro Imagine de John Lennon. Mínimo cinco años de prisión. Eso sí con buen comportamiento, es decir no volver a cantar y clases de canto, podríamos reducir esa pena a la mitad. Creo en la reinserción musical.
Me remito a las pruebas. AVERTENCIA Este vídeo puede herir su sensibilidad musical. Parental Advisory: Musical Terrorist Content:
Tiene que ser una sensación curiosa la de Juan del Val: Ser rico y famoso, salir en el programa con más audiencia, recibir un premio literario de un millón de euros; y que todo el mundo piense que eres un gilipollas...
La tasa de delincuencia entre quienes pertenecen al PP es mucho mayor que la media de la población española. Su cultura es robar y no se quieren adaptar. Podemos llamar ladrón y delincuente a García Albiol sin miedo a que se enfade porque, según él, es una realidad que está ahí.
Pidiendo a Villarejo la grabación de la discusión con mi cuñao en 2019 para demostrar que sí dijo "no pienso pasar una Nochebuena en tu casa en la puta vida".
—Y ya sabéis que siempre se exagera un poco el currículum, jaja.
—...
—A lo que iba, señores viajeros, ¿alguien sabe qué coño es un "tren de aterrizaje"?
—Antes quiego enseñagos un secreto.
—Eso es tu polla.
—Es mon snack President.
—Es tu polla, guarro.