Lo realmente denunciable fue la nefasta organización de tráfico con medio Madrid atascado en los túneles de la M30, los carteles luminosos con info desactualizada, y la policía (y Google Maps de paso) sin tener ni idea de qué calles estaban cortadas y cuales no.
#42 "Se prohibirá vapear en coches con niños a bordo, en parques infantiles, en las inmediaciones de colegios y hospitales, ampliando así las leyes antitabaco.
Se seguirá permitiendo vapear fuera de los hospitales para apoyar a quienes intentan dejar de fumar.
Los establecimientos de hostelería al aire libre, como las terrazas de los bares, y los espacios abiertos más amplios, como las playas y los terrenos privados, no están incluidos en los planes.
Además, se podrá seguir fumando y vapeando en casa."
Muchos comentan que esto se hace en todas partes, pero la deferencia a diferencia de éstos, en Alemania, y recientemente, en Polonia también, los conductores hacen esa maniobra siempre que haya un atasco, haya una ambulancia cerca o no.
Hace unos días, me dejé caer por un rincón de Madrid que parecía haber suspendido el curso del tiempo. Al cruzar el umbral, me recibió una marea de adolescentes arremolinados frente a viejas máquinas recreativas, y de pronto, una cacofonía de pitidos y sintonías sintéticas comenzó a arañar los estratos más profundos de mi memoria.
Al principio, el peso de mis treinta y siete años se sintió como un lastre físico; me percibí a mí mismo como un intruso, un rastro del siglo pasado naufragando en un océano de rostros que difícilmente rozaban los veinte. Me invadió esa timidez amarga del que se sabe fuera de lugar, un "boomer" contemplando un mundo que ya no le pertenece.
Sin embargo, bastó con entrar en contacto con los controles de la primera máquina para que el hechizo de la madurez se quebrara. En un parpadeo, volví a ser aquel chaval que quemaba las tardes y las escasas monedas que caían en sus manos, entregado al frenesí de Mortal Kombat, la pólvora pixelada de Metal Slug o de tantos otros títulos cuyos nombres nunca memoricé, pero que mis manos recordaban a la perfección. Por un instante, el tiempo no fue una línea recta, sino un círculo que volvía a cerrarse.