Ahora hace falta que lo ponga por escrito, que se quite la corona, se arrodille ante todos los Pueblos hispanoamericanos y ante los españoles también, y pida perdón simbólico en un acto solemne en nombre de sus antepasados y de España.
Lógicamente, debería autorizarlo el Pueblo español con nuestros representantes en el Congreso de los Diputados y Senado.
No se trata de reconciliación, puesto que somos Pueblos hermanos con un cariño exquisito actualmente, como norma, sino de un modo de restaurar y dignificar aún más la dignidad España.
En España, casi los mismos que están en contra del aborto en todas sus formas, son los que han tenido o tienen o son parte directa o indirecta de clínicas privadas que hacen un muy lucrativo negocio del aborto en clínicas y/o tugurios privados.