Qué bien planteado. Con una sola frase (“sin conciencia ni sensación de dolor”) lo sacas del terreno de la discusión ética. Y ahí ya estoy pensando que yo mismo, en efecto, no pondría a Leeloo entre mis tres primeras opciones… aunque, probablemente, tampoco querría arriesgarme a desmitificar mi sueño.
#1 Muchísimas gracias. En general me sobra autoestima y no busco reafirmación exterior. Pero con estos textos he descubierto que si nadie los lee, y los comenta, hay una gran componente de onanismo. Y eso me hace replanterar mis hábitos. Hasta ahora visitaba mnm pasando la portada por el telefono, sin loguearme. Estas últimas 5 semanas he buscado un momento para subir el relato. Creo que debería buscar otro para dejar unos votos y comentarios, a modo de aporte al conjunto, aunque sea minúsculo. Al menos en los relatos. Lo de torear troles ya si acaso cuando me jubile.
#3 Exactamente. Y el histórico de cada uno. Cuando yo olvido algo... es otro día en mi vida. Cuando mi padre de 96 años olvida algo... se me hace un nudo en el estómago.
Lo llevamos tan dentro que nos retuerce hasta el lenguaje. Y un barbaro pasa de ser alguien que habla diferente a ser algo cruel e incivilizado. Supongo que hay algo de miedo animal que no podemos evitar.
Sin ánimo de polemizar, en serio. Pregunta de novato, para aprender. He leido lo de los negativos por dupe, bulo, irrelevante, etc. (aunque no sé donde lo indica). Pero como se gana uno un negativo en un microrelato? Se puede cometer alguna infracción o es simplemente una expresión de rechazo a la calidad del texto?
#1 Gracias. Como completo novato, me pareció que este “concurso” me daba un incentivo: no ganar nada, pero sí la disciplina de trabajar un tema por semana y la posibilidad de que alguien lo leyera y opinara —sin conocerme— si el texto tenía algo o era una pena el desperdicio de papel. Se agradecen los comentarios.
#1 No solo avaricia e inmadurez, que también. La elección de un individuo concreto también dependerá de su situación. Si no tengo para comer mañana, voy a tomar los 1.000 euros que veo seguros y viviré dos meses más (más vale pájaro en mano). Si soy una persona “acomodada”, voy a por el millón, despreciando el redondeo. En un punto intermedio, quizá me pare a calcular esperanzas matemáticas o problemas de causalidad.
Es algo parecido a la compra de lotería: el pobre se aferra a la esperanza de un décimo; alguien en un punto intermedio se plantea no jugar a ese impuesto a los pobres, mientras que alguien rico compra el número entero porque, para un premio de 300.000, ni se molesta.
#2, Supongo que el concurso podría llamarse "futuros probables ligeramente distópicos". Pero para mí sería motivo de orgullo y satisfacción que asociaran una obra mía a todo un subgenero.
Yo es que soy muy facil de adular.