#13 Pues quizá sea la percepción de mi entorno, quién sabe. Y por favor, en ningún momento niego el lastre que es la corrupción para la Comunidad Valenciana y no le resto ni un ápice de su importancia, pero visto lo visto, se podría decir que en Madrid tampoco han hecho nada en estos últimos 20 años que no esté relacionado con la corrupción, según los acontecimientos de éstos últimos días. No tengas tantas ganas de etiquetar y señalar, que ese es otro de los problemas y de las razones por las que no suelo hablar de política, y menos con desconocidos.
Si nombras Valencia, enseguida salta el resorte de la corrupción, la etiqueta rápida, no así con Madrid (por ejemplo) o Cataluña, donde el desfalco ha alcanzado cotas épicas pero no son sinónimo de corrupción. ¿Valenciano? ¡Corrupto! Pues mira, no.
A eso me refería. Ese reduccionismo tan injusto que nos hace casi tanto daño como la propia corrupción. Valencia y la Comunidad Valenciana son, por suerte, mucho más que corrupción.
Por algún motivo, la mierda que sale en Valencia se vocea y alcanza cotas de difusión más altas que las trapacerías que se dan en Madrid, Cataluña o Andalucía. No acabo de entender cómo ha calado tanto en la opinión que Valencia se relacione únicamente con corrupción, cuando por cifras, Cataluña, Madrid o Andalucía les superan en millones de Euros saqueados. Al menos es la percepción que tenemos en Valencia. Este peligroso e injusto reduccionismo es un tema interesante para debatir y reflexionar.
#6 ¿Acaso confiarías en un médico aficionado para hacerte un transplante de corazón? ¿Por qué todo el mundo cree que puede ser diseñador o que su opinión sobre un diseño es igual de válida que la de alguien que se dedica al diseño? No, no todo el mundo tiene la sensibilidad ni los conocimientos para dedicarse a esta profesión, es normal que un diseñador apueste por contratar diseñadores para elaborar un trabajo de diseño. ¿Corporativismo?... Con la cultura visual que hay en España, más nos vale ser "corporativistas".
Si nombras Valencia, enseguida salta el resorte de la corrupción, la etiqueta rápida, no así con Madrid (por ejemplo) o Cataluña, donde el desfalco ha alcanzado cotas épicas pero no son sinónimo de corrupción. ¿Valenciano? ¡Corrupto! Pues mira, no.
A eso me refería. Ese reduccionismo tan injusto que nos hace casi tanto daño como la propia corrupción. Valencia y la Comunidad Valenciana son, por suerte, mucho más que corrupción.