Solo quieren bombo. Y se lo estamos dando, normalizando y añadiendo al discurso gilipolleces peligrosas como esta. Hace poco sería impensable llamar “hijo de puta” en el ámbito público a un presidente, por ejemplo.
Tras más de 10 años viviendo en Reino Unido, he de decir que la burocracia allí, pudiendo ser abrumadora, no lo es tanto como la española, sobre todo en gestiones digitales. Por lo menos las webs suelen ser claras, y no hay esa querencia de la administración española por largarte un PDF de 450 páginas cuando haces click en "Ayuda"