Ver que tienes un problema es el primer paso. Mucha gente tiene vicios peores pero ellos se ven dentro de lo que llamamos una vida normal, y eso es muy jodido ya que anula de raíz cualquier salida a este tipo de situaciones.
Tú temes la soledad absoluta que crees que te espera, ya que el coñac se ha convertido en tu mejor colega o amigo, al que vuelves después de pasar un tiempo sin él.
Lo humanizamos todo, lo divino y lo profano. Lo alto y lo bajo lo llevamos a nuestro lado, ya que nuestro sentir no llega a más.
Lo siguiente es despedirte del coñac para siempre, es decir, dirigir tu voluntad hacia este objetivo. No es fácil, lo sé. Enfocar todas tus fuerzas en algo significa dejarse de hostias y convertirlo en lo más importante de tu vida, hasta que pase un tiempo, digamos un par de años ya que después lo verás de otra manera.
Hay un medicamento que se llama o llamaba antabus, creo.
Tomarlo te asegura una ayuda poderosa, ya que la combinación con el alcohol te puede reventar por dentro y te lo hace pasar fatal. No lo intentaras una segunda vez.
No lo hagas por nadie más que por ti, aquí no hay familia ni amistades. Eres tú contra algo dentro de ti que no lo es.
Mucha fuerza y adelante, ánimo.
Si no es molestia, me cago en vuestra puta madre. Inútiles para el pueblo, lacayos del desastre.
Pero corbatas y modelos a juego, que se les vea a la moda.
Hubo un tiempo en que religión, ciencia y arte estaban unidos.
Los libros sagrados, catedrales góticas, pirámides, Stonhenge, etc, son obras de arte objetivo.
El artista plasma lo que quiere comunicar, y de qué manera. Todo es matemático y no hay otra interpretación, ya que no puede haberla.
Si cogemos un libro de física o química, no nos quedará ninguna duda de lo que el autor quiso transmitirnos. Todos pillamos el significado según nuestro grado de atención, preparación, etc.
El arte objetivo es lo mismo, pero en vez de leerlo con la cabeza se ha de leer, comprender desde la emoción.
Cabría comparar a Jesús a cualquier hombre que, rozado por una de las verdades mágicas, deja de separar pensamiento y vida, quedando así en medio de lo que le rodea y convirtiéndose en enemigo de todos.
Quien se dice no a sí mismo no puede decir sí a Dios.
Si las Iglesias y los sacerdotes de Cristo fueran como él mismo, sobrarían los poetas.
El éxito o fracaso de esta interesante idea, reside en escoger bien a tus compañeros de cuenta.
En la mentalidad española nuestra, cuna de grandes y pequeños Lazarillos, pícaros amigos todos del dinero, y dicho esto con todos mis respetos, podría funcionar pero con una pequeña variante.
Cuenta común con acceso sólo a tu dinero. Imaginad 10000, 100000 sueldos haciendo piña, lo que podría salir de allí. Por soñar...
Tú temes la soledad absoluta que crees que te espera, ya que el coñac se ha convertido en tu mejor colega o amigo, al que vuelves después de pasar un tiempo sin él.
Lo humanizamos todo, lo divino y lo profano. Lo alto y lo bajo lo llevamos a nuestro lado, ya que nuestro sentir no llega a más.
Lo siguiente es despedirte del coñac para siempre, es decir, dirigir tu voluntad hacia este objetivo. No es fácil, lo sé. Enfocar todas tus fuerzas en algo significa dejarse de hostias y convertirlo en lo más importante de tu vida, hasta que pase un tiempo, digamos un par de años ya que después lo verás de otra manera.
Hay un medicamento que se llama o llamaba antabus, creo.
Tomarlo te asegura una ayuda poderosa, ya que la combinación con el alcohol te puede reventar por dentro y te lo hace pasar fatal. No lo intentaras una segunda vez.
No lo hagas por nadie más que por ti, aquí no hay familia ni amistades. Eres tú contra algo dentro de ti que no lo es.
Mucha fuerza y adelante, ánimo.