... Ninguna persona decente puede estar en contra de luchar contra el abuso infantil; sin embargo, no todo vale para lograr este propósito. ¿Se imaginan que Correos abriera todas las cartas y paquetes que se envían para comprobar que no haya en ellos nada ilegal? Sería un escándalo. ¿Por qué, entonces, a gobiernos como el de España no les parece una barbaridad acabar con la privacidad de las comunicaciones electrónicas? Lo es y la masa social no debe consentir este retroceso en nuestras libertades civiles. Si lo hacemos, lo pagaremos muy caro y será casi imposible revertirlo.