Aparte de todo lo dicho, en Madrid un profesor de instituto no debería cobrar solo 2000 euros netos al mes.
En Valencia la calidad de vida es bastante más barata, ya ni hablar de la gente que vive en pueblos sin conexión con tren de la capital y cobran mucho más.
“Las sumidades, también denominadas cogollos, son consideradas estupefacientes, incluso en el caso de cultivos con variedades de THC inscritas en el Catálogo Común (variedades con menos del 0,2 por ciento de TCH)”, expone.
Vamos, que la verdadera razón no es que sea un estupefaciente sino un competidor para el sector farmacéutico.
En Valencia la calidad de vida es bastante más barata, ya ni hablar de la gente que vive en pueblos sin conexión con tren de la capital y cobran mucho más.