#20 Aprendí algo de jugar de portero de un hombre bastante orondo que cogía el mango del portero con la mano al revés.
También aprendí que no debías meter los dedillos para agarrarte cuando asomabas la cabezilla casi de puntillas y no veías desde el fondo del futbolin por que te metía con el portero y te los machacaba . Eso y no quemarme o tirar la pava de algún cigarro en los ceniceros de los corners.
#9 Tardes de domingo en invierno que no se podía estar en la calle por la rasca y el agua en el bareto a darle mientras que los mayores se ponian tibios viendo el futebol. Parecia London por el humazo, olor a bareto con las lunas empañás lagrimando con dibujos a color de gambas y humeantes patatas bravas. Así hemos salio...
#9 Es que no todos los chavales estaban preparados para meterse en esos cuarteles con ambiente bastante hostil.
Supongo que los milicos ya cuentan con estas "bajas". La guerra es la guerra y no hay tiempo para pendejadas y quizá tenga sentido desde el punto de vista militar pero hay gente que no vale para todo.
Hay te veías de un dia para otro viendo como te las ingeniabas y si no eras muy espabilao pillabas cacho.