Después de secuestrar en Caracas a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y exigir la anexión de Groenlandia a EE. UU., era quizá inevitable que el equipo de Donald Trump dirigiera su mirada expansionista hacia la provincia de Alberta, una parte de Canadá rica en petróleo y algo descontenta con Ottawa. Ese interés se hizo patente el pasado fin de semana, cuando el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, habló de manera alentadora sobre la perspectiva de que Alberta se separe de Canadá. Tienen grandes recursos. Los albertense
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