Aunque el centro Vida Nueva, fundado por Luis Nasarre y Maricarmen Sotés, se presenta como un centro de rehabilitación para problemas de drogadicción y de salud mental, en la práctica es una casa de obediencia y control, como han denunciado varias víctimas con las que ha podido hablar Newtral.es. Una de las formas de “rehabilitar” a las chicas que ingresan es a través de la imposición de tareas que consideran propias del género femenino. Principalmente limpiar. Aseguran, además, que fueron víctimas de explotación laboral.
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