La primera opción, la sentencia condenatoria, sería la herencia en diferido del que fuera presidente hasta diciembre pasado de la Sala Penal del Supremo, es decir de Marchena; la absolutoria, sería la herencia anticipada del mandato de Martínez Arrieta, que se jubila en abril de 2027. No será fácil que tenga que juzgar otro caso tan importante como el que tiene ahora entre manos.
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