Era temprano y el sol aún se veía bajo en el horizonte cuando Piper James, de 19 años, caminó hacia el océano Pacífico para nadar en una isla cuyo nombre en el idioma local significa “paraíso”. Dos horas después fue encontrada muerta; su cuerpo rodeado de dingos, perros salvajes nativos de Australia que deambulan libremente por K’gari, un parque nacional famoso por su belleza natural en la costa este del país. Todavía no está claro por qué falleció.
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