En el Parque Industrial Qingcaowo operan pequeños talleres sin identificación que compran baterías usadas, las desmontan y revenden celdas aprovechables o extraen metales valiosos como litio, níquel y cobalto. Aunque el país genera enormes volúmenes de baterías retiradas, el 75% del reciclaje lo realizan talleres ilegales, muy rentables pese a su reducido tamaño. La demanda crece por el envejecimiento del parque eléctrico y la falta de control efectivo. China ha intentado poner trabas a este tipo de talleres ilegales sin mucho éxito.
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