El escenario era digno de una película de Nancy Meyers. Estábamos en la región vinícola de Oregón, en un granero rústico-chic que rezumaba riqueza discreta, en la preboda de un amigo. “Este sitio es perfecto”, le dije al futuro novio. Se inclinó hacia mí como si fuera a contarme un secreto: “Lo encontré en ChatGPT”.
|
etiquetas: chatgpt , ia , inteligencia artificial