“Se nos ha ido de las manos. Chapeau por la mezcla primigenia y su inventor, ahora bien, no necesito que una gilda se convierta en smash de piparra con deconstrucción de bruma de arbequina y humo del Cantábrico", comenta. De hecho es una tendencia muy 2025: la gourmetización de productos populares que nunca pidieron ser gourmetizados. En dicho terreno, la gilda ha competido duro con el kebab pijo, el mejor amigo de los influencers: estamos normalizando pagar 10 o 12 euros por un bocado callejero que no hace tanto estaba al alcance de todos los
|
etiquetas: gastronomía , gastro , modas , uniformidad