En toda la OCDE, la fertilidad ha caído en picado, pasando de 3,3 hijos por mujer en 1960 a solo 1,5 en la actualidad. Los demógrafos lo califican de crisis. Los políticos se retuercen las manos. Pero pocos quieren nombrar al culpable que tienen delante de sus narices: hemos convertido la vivienda en un activo financiero en lugar de en un hogar, y el coste se mide en niños que nunca nacerán. [EN INGLÉS]
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