China pasó de copiar modelos extranjeros a liderar el mercado global en pocas décadas. Tras sus inicios con joint‑ventures en los años 80 y copias de baja calidad, el país impulsó en la decada de 2010 una revolución tecnológica centrada en vehículos eléctricos y baterías. Hoy, marcas como BYD, MG, Geely o Changan compiten de tú a tú con fabricantes tradicionales gracias a su rapidez de desarrollo, precios ajustados y tecnología avanzada. Su expansión en Europa incluye fábricas, alianzas estratégicas y una presencia creciente en las carreteras