El debate a favor y en contra del aborto se ha convertido en un debate tanto político como religioso y social. Una división ideológica que, sin embargo, no puede considerarse en todos los casos como una acción con consecuencias legales. La reunión de diferentes personas cerca de la clínica de aborto para rezar por las mujeres que allí acudían a interrumpir el embarazo no supone un posible delito de coacciones. Menos aún, cuando se trata de una acción reivindicativa que se produjo de forma «exquisitamente pacífica».
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