El termómetro cae hasta los cuatro grados bajo cero en la sala número 5 del Servicio de Urgencias del hospital de La Paz. Allí esperan, en su mayoría, personas mayores derivadas de residencias. Las ventanas, que no cierran, están improvisadamente cubiertas con empapadores y colchas dobladas. No hay mantas suficientes y son los propios familiares quienes traen de casa con qué abrigar a los pacientes. Las camas están pegadas unas a otras.
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