Vender una vivienda debería ser un proceso relativamente sencillo, pero a veces el mayor dolor de cabeza no son los compradores… sino las propias agencias. Eso es justo lo que le ha ocurrido a un propietario que, tras poner a la venta su piso por 100.000 euros, ha terminado enfrentándose a una factura de 2.299 euros por un servicio que, según él, nunca llegó a completarse.
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