Operamos en un sistema económico donde el trabajo humano genera ingresos que generan consumo, que genera ingresos, que financian más trabajo. La IA elimina el trabajo de este ciclo, sin reemplazar los ingresos. En otras palabras: el capital está automatizando a sus propios clientes. El verdadero peligro es que quienes controlan los sistemas no entren en pánico hasta que su propia legitimidad se vea amenazada. Para entonces, los ingresos ya habrán colapsado, las instituciones ya estarán bajo presión y el pánico producirá soluciones contundentes
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