
En los últimos días estoy viendo como se está difundiendo mucho por RRSS un gráfico de El Debate sobre los estudios universitarios de los diputados de los diferentes grupos. El gráfico procede de un post que El Debate publicó en Instagram el verano pasado, pero los datos que se indican son falsos. Tanto epdata como RTVE han publicado informaciones detalladas sobre los estudios universitarios de los diputados que difieren enormemente de los datos de El Debate.
En primer lugar referidas al total de diputados con estudios universitarios, que para El Debate serían 166 (indica que 184 no tienen) y que para RTVE serían 304. Puedo entender una pequeña discrepancia porque hay algunos casos dudosos y RTVE lo publicó en 2023 y El Debate en 2025, habiendo habido algunos cambios en la composición del congreso entre tanto, pero una diferencia tan enorme (de un 47% a un 87%) no se sostiene.

Pero si nos vamos a los datos por grupos, las discrepancias también son enormes. Por ejemplo, si para El Debate sólo el 41,7% de los diputados del PSOE tienen estudios universitarios; en epdata podemos ver que, sólo contando a licenciados, ya tendríamos un 62,5%. Una discrepancia de más de 20 puntos.

Como sería muy prolijo verificar los datos de un grupo grande, me he detenido en los datos referidos a EH Bildu que sólo tiene 6 diputados y que, según El Debate, el 16,7% tienen estudios universitarios (equivaldría a que sólo 1 de los 6 ha alcanzado formación universitaria):
Luego, de los seis, cuatro tienen estudios universitarios y hay uno dudoso. Es decir, un 66,7% frente al 16,7% dado por El Debate.
Las discrepancias son tan grandes que la única conclusión es que el gráfico de El Debate es un bulo.
Recientemente he escrito un artículo sobre el peliagudo tema de la publicidad en mnm. Ha sido bastante comentado y una de las previsibles conclusiones a la que nos lleva el tema es a la sostenibilidad financiera del sitio.
Es un tema eterno de difícil solución (si la hay), por múltiples razones. No voy a entrar en ellas porque creo que son de sobras conocidas. Pero sí que querría plantear la posibilidad de plantear a la gente que se pudiera aportar puntualmente para cubrir aspectos o actuaciones concretas que fueran precisas para mantener o potenciar el sitio.
Entiendo que el hecho de que mnm sea una empresa privada pueda significar que sufragar cualquier tipo de gasto es responsabilidad de los propietarios. Pero, la realidad y la peculiaridad de este sitio así como de la comunidad que lo sostiene es la que es, y el hecho es que no hay pasta ni para permitirnos prescindir de algunos anuncios con lo que, algunos pensamos que se nos están meando en la cara mientras una voz dulce y sensual nos susurra "es el mercado, cariño"...
Entiendo que haya gente a que le dé palo suscribirse y pagar regularmente una cuota, por modesta que sea. El tema de las donaciones abiertas (sin un fin concreto), tampoco parece convencer. Por ello me pregunto sobre la posibilidad de abrir campañas de financiación específica, libre y puntual para poder llevar a cabo acciones concretas que consiguieran obtener el máximo apoyo posible entre la comunidad. Es decir, "necesitamos dinero para esto, ¿nos puedes ayudar (con la cantidad que sea)?".
En cualquier caso, el problema de la financiación, sigue ahí.
Hoy voy a jugar a ser analista político. Como, además, me gusta presentarme como un cultureta, voy a aplicar un par de principios de filosofía de la ciencia al caso de Groenlandia, a ver si acierto en mi análisis o, por lo menos, le doy una pátina de credibilidad.
Vamos con la perorata.
El principio de mediocridad podemos encontrarlo bien definido en la siempre menospreciada pero imprescindible Wikipedia:
El principio de mediocridad es la noción, en filosofía de la ciencia, de que no existen observadores privilegiados para un fenómeno dado. El principio de mediocridad tiene aplicaciones en diversas disciplinas científicas:
En astronomía, el principio afirma que no existe nada intrínsecamente especial acerca de la Tierra y, por ende, tampoco del ser humano. En consecuencia, el principio de mediocridad sugiere que la vida extraterrestre debe ser relativamente común FFFFFen el universo, porque las condiciones que han originado la aparición de la vida y de la inteligencia en nuestro planeta deben darse también en un gran número de otros planetas.
En las ciencias sociales, el principio de mediocridad afirma que no existe nada intrínsecamente especial acerca de «este» (cualquier) momento histórico, y se utiliza para estimar la duración posible de sucesos en curso acerca de los que se tienen pocos datos.
En primer lugar, deberíamos tener en cuenta que las ciencias sociales son blandas. Hay un interminable debate al respecto, pero mi postura es que estas pueden desarrollar leyes de menor generalidad y de resultados más pobres que sus hermanas duras, pero no por ello dejan de ser analizables mediante el método científico: este seguirá siendo totalmente válido, solo que sus resultados muchas veces serán del tipo “eso no se puede saber” o “es una posibilidad entre otras”.
Si aplicamos el principio de mediocridad a cualquier momento en el tiempo, como es el presente, nos dice que lo más probable es que ese momento histórico no tenga nada de especial. Traducido a la disciplina histórica, significa que los procesos sociales que ésta describe suelen tener una duración considerable. El astrofísico Richard Gott propuso que, si no tienes ninguna información especial sobre en qué momento de un proceso te encuentras, lo más probable es que estés en algún punto intermedio (el 95% central) y no en el principio ni en el final. Nuestra percepción, sin embargo, es que siempre estamos en un momento clave, sensación que creo vinculada a nuestro natural ego y potenciada por los medios de comunicación y el tipo de sociedad de consumo en el que nos movemos en el presente.
Apliquemos esta idea al tema de Groenlandia. Lo más probable es que se resuelva como lo han hecho las distintas disputas en este contexto histórico. Por ejemplo, muchos opinan que es una muestra del proceso histórico de decadencia del imperio americano, siguiendo aquella supuesta ley histórica (recordemos lo que hemos dicho de esas leyes) que dicta que cuando un imperio decae intenta contrarrestarlo con mayor agresividad, muchas veces mediante conquistas militares. Siguiendo el principio de mediocridad, aunque diésemos esa idea por cierta, tendríamos que afirmar que lo más probable es que estemos en un punto intermedio del proceso, lo que traducido al román paladín es que es poco probable que sea este el momento en que ocurra un hecho espectacular que de por finiquitado el proceso, como el inicio de la III Guerra Mundial.
Aplicándolo a todas las tendencias históricas que podemos apreciar en el momento histórico del presente, podemos apostar que la crisis de Groenlandia se resolverá sin que ninguna de estas varíe significativamente. Esto significa que los Estados Unidos van a continuar con su posición hegemónica y con su política de fuerza, que la OTAN va a seguir siendo la alianza que todos conocemos, que la Unión Europea va a continuar su proceso de descomposición e irrelevancia internacional y que la tradicional alianza-vasallaje del bloque occidental va a continuar. Teniendo en cuenta estos parámetros, apuesto a que lo más probable es que se llegue a un acuerdo, favorable a Trump y maquillado por los líderes europeos como un mal menor y una muestra de la firmeza y resolución de los mismos, cuando es todo lo contrario. Para mojarme más, supongo que se llegará a un acuerdo que implicará mano libre a los estadounidenses para instalar cuantos equipos militares e infraestructuras consideren necesarias en la isla, además de la propiedad de facto de todas las riquezas minerales para sus empresas. El resto de países de la OTAN, o al menos los europeos, incluso participarán aumentando su presencima militar allí, pero bajo mando americano, es decir, un tributo. Por supuesto, el gasto social que representa mantener el nivel de vida de los groenlandeses va a seguir corriendo a cuenta de los daneses. Esta sumisión será vendida como una victoria europea, al igual que se hizo con el anterior acuerdo arancelario.
Sin embargo, también cabe citar otro principio que voy a citar como excusa: el problema de la inducción. Esta vez voy a dejar que sea la IA la que nos explique la fábula del pavo inductivista. Solo por el nombre ya me cautivó:
El problema de la inducción es uno de los dilemas más profundos de la epistemología. Aunque fue planteado originalmente por David Hume, Bertrand Russell lo popularizó y lo explicó de forma brillante en su libro Los problemas de la filosofía (1912).
Russell plantea que todo nuestro conocimiento sobre el futuro y las leyes de la naturaleza se basa en la inducción: la creencia de que, porque algo ha sucedido siempre de la misma manera en el pasado, volverá a suceder igual en el futuro.
Aquí te explico los puntos clave según Russell:
Para ilustrar lo peligroso que es confiar ciegamente en la inducción, Russell utilizó el ejemplo de un pollo (que más tarde otros autores como Alan Chalmers convirtieron en un pavo).
El pollo nota que el granjero viene todas las mañanas a las 9:00 a. m. para darle de comer.
Como buen «inductivista», el pollo no saca conclusiones precipitadas. Espera a acumular muchas observaciones: días soleados, días lluviosos, días fríos y calurosos.
Finalmente, tras cientos de días de repetición, el pollo concluye con total certeza científica: «Siempre que viene el granjero a las 9:00 a.m., me dan de comer».
Sin embargo, llega la víspera de Navidad y el granjero aparece a las 9:00 a.m., pero esta vez no trae comida, sino que le corta el cuello al pollo.
La lección: Un gran número de experiencias pasadas positivas no garantiza que el futuro sea igual.
Aplicado al análisis de la Historia, hemos de decir que lo que solemos extraer de ella suele ser conocimiento inductivo: a través de los distintos ciclos dados en el pasado, intentamos ver en qué punto estamos en el presente, considerando que son repetitivos. En otras palabras, que hasta ahora ninguno de estos fenómenos haya variado las tendencias geopolíticas significa dos cosas:
1 - Si se quiere apostar, lo más probable es que el conflicto acabe con otro acuerdo favorable a EE. UU. Las probabilidades están a nuestro favor.
2 - Hemos dicho probabilidades. Que afirmemos que hoy no lloverá basándonos en nuestro análisis del cielo despejado significa que tenemos más posibilidades de acertar que de fallar, no que podamos asegurar que no ocurra. Si al pavo inductivo le tuviéramos que indicar, en un día al azar, si verá un nuevo amanecer, podríamos afirmarle que lo más probable es que sí, pero subrayando ese adjetivo. Por ejemplo, si me hubiesen preguntado si apostaría a que Putin iba a invadir Ucrania o no, podría haber escrito un artículo parecido a este, explicando mis razones para apostar, equivocadamente, por la paz.
Las agencias científicas federales perdieron ~20 % de su personal (más de 25.000 puestos menos entre despidos y renuncias). Fuente: Nature: www.nature.com/immersive/d41586-026-00088-9/index.html

Al principio de esta semana, el canciller de Alemania dijo: «No podíamos saberlo». No podíamos saber que Trump iba a reaccionar como lo ha hecho.
Sin embargo, sí que lo sabíamos, y una altísima cantidad de fuentes habían avisado.
Estos avisos no funcionaron. Las consecuencias son las que son. Bienvenido a un mundo de autocracia vs. democracia.
¿Haremos caso nosotros en España a los avisos?
¡Disfruten de lo votado!
Contestando a un usuario que se interesaba en la publicidad en Menéame le he compartido un informe de ingresos y me parece tan alucinante que os lo traslado para que veáis de que naturaleza son los problemas publicitarios en Menéame.
Este es el gráfico de ingresos de la última semana (no hagáis caso al 23 de enero porque no está procesado completamente).

Antes os aclaro la naturaleza de los artículos. Existen dos tipos:
Esa tabla es sobre publicidad programática. Bien, lo que esa tabla muestra es que por cada 1.000 páginas que se ve con anuncios (sin bloqueadores) se nos paga entre 0,30€ y 0,40€. Es decir que por cada 1.000 anuncios se pagan unos 0,05€. En jot Down se pagan a 0,30€.
¿Por qué se paga 6 veces menos en Menéame? Pues por dos razones: aquí nadie acepta las cookies y los contenidos que tenemos frenan a muchos anunciantes. De hecho, hasta el sector del juego (apuestas y casinos) que busca desesperadamente clientes nos tienen vetado programaticamente. No es porque no les interesemos si no por los filtros que ponen tantos los anunciantes como las plataformas que hacen análisis genéricos. Hay un tema algorítmico (como no) que nos perjudica injustamente.
Por esa razón, podemos poner la publicidad negociada tan barata.
El discurso del canciller alemán en Davos marca un nuevo capítulo —mucho más explícito— de la Zeitenwende (“cambio de era”) anunciada tras la invasión rusa de Ucrania. Ya no se trata solo de reaccionar a una crisis puntual, sino de asumir que el orden internacional posterior a la Guerra Fría ha terminado.
El mensaje central es claro: hemos entrado en una era de política de grandes potencias, donde el poder —militar, económico y tecnológico— vuelve a ser decisivo. Alemania y Europa, según el canciller, no pueden limitarse a apelar a valores; necesitan también capacidad real para defenderlos.
El discurso aborda de forma directa las tensiones recientes con EE. UU., incluida Groenlandia. Alemania respalda una mayor presencia de la OTAN en el Ártico, pero deja una línea roja clara: la soberanía y la integridad territorial no son negociables, ni siquiera entre aliados.
También se lanza una advertencia velada sobre los aranceles: una guerra comercial transatlántica debilitaría a ambos frente a China y Rusia.
La Zeitenwende ya no es solo un concepto defensivo o reactivo. Se está convirtiendo en un proyecto integral que combina:
Para bien o para mal, Alemania parece dispuesta a abandonar su papel de potencia “reticente” y asumir un liderazgo más clásico en Europa.
La pregunta abierta es si el resto de la UE seguirá ese ritmo —y si las sociedades europeas están preparadas para el coste político y social de este cambio de era.
Ayer subí por aquí un artículo sobre el modo en que una pequeña nevada impulsó al Gobierno a prohibir el tráfico de camiones entre Asturias y León, tanto en Pajares como en la autopista del Huerna (perfectamente despejada por los quitanieves) y hoy amanecemos con que en Cataluña los maquinistas han decidido dejar sin Rodalíes a la región entera, alegando problemas de seguridad.
Por lo visto, el tema de sacrificarlo todo a la seguridad, que ya padecemos en otros ámbitos (hola, Ley Mordaza), se traslada poco a poco al funcionamiento de la vida diaria, y amenaza con complicar la vida al ciudadano corriente, ya sea con razones o con pretextos.
La cuestión, por filosófica, parece lejos de arreglarse y probablemente vaya a más, en un mundo donde nadie quiere entender las cosas más allá de lo inmediato.
La vida con riesgo cero, no existe, y no parece que sea posible seguir sosteniendo el consenso de cuáles son los riesgos asumibles y cuáles no. El médico se arriesga cada día a una infección hospitalaria, a que le abra la cabeza un energúmeno, o a matarse por el camino. El conductor de ambulancias, igual. El policía, lo mismo, y además sabe que un día le puede tocar enfrentarse a delincuentes armados, y no un día remoto. El informático sabe lo que va a pasar con su vista y con su espalda, además de con su salud mental. El agricultor está en contacto con sustancias tóxicas, puede morir en un vuelco de tractor, o sufrir un accidente manejando maquinaria. No hablemos ya de mineros, camioneros y pescadores. No se me ocurren oficios sin riesgo, ni actividades de ocio que no impliquen alguno. Y los aceptamos, porque hay que aceptarlos, y porque la vida es así.
¿Que hay que minimizar los riesgos? Por supuesto, pero la pregunta es hasta dónde. Un coche con airbag es mejor que un coche sin él. Si tiene cuatro airbags, es mejor que si tiene dos. Si tiene ocho, es aún mejor que si tiene cuatro. Y el de veinte, es más seguro aún. ¿Por qué no ponerle treinta airbags? Porque sería peor que el de cuarenta. Pero en alguna parte hay que parar.
La cuestión es que nos hemos vuelto tan herbívoros y asustadizos que parece que no queremos parar en ninguna parte y que, si alegamos miedo, todo el mundo simpatizará con nuestra causa. Aunque sólo sea un pretexto para evitar daños políticos o para sacar tajada, haciendo rehén al ciudadano.
Siempre digo que convertir cualquier consenso en dinero, llevando la discusión al mercado, es lo más propio del neoliberalismo, que no entiende y no quiere entender el concepto de sociedad. Y lo del miedo es igual: individualismo en estado puro, con menosprecio absoluto hacia las consecuencias para el conjunto de la sociedad.
La vida con riesgo cero ni existe ni parece deseable para nadie que no lleve en la sangre la miseria moral del más podrido egoísmo. Pero acabaremos disfrazando de socialismo el miedo, y entonces nada nos salavará.
En inglés existe el acrónimo FOMO que explica muy bien todo lo que está pasando en los últimos tiempos, especialmente con el tema de la IA generativa. FOMO significa Fear of missing out o en español "miedo a perderse algo".
Si sois tan masoquistas de usar esa red social llamada Linkedln os habreis topado alguna vez con los post de Guillermo Rauch. Creador de Nextjs y conocido amigo de Netanyahu.
Rauch lleva una temporada desatado metiendo miedo. Todos los post van a la yugular con el objetivo de generar FOMO. Un ejemplo de ahora mismo:

"Antes era polémico afirmar que existían los ingenieros 10x. La gente se alteraba mucho. Pues les tengo noticias. La IA ha creado ingenieros 100x, y posiblemente 1000x. Es hora de actualizar esos planes de contratación."
Basicamente está diciendo: ojo no contrates humanos que la IA es mil veces mejor (literalmente)
Veamos otro ejemplo:

"Hay una aplicación que uso con frecuencia y que tiene fallos. Estoy sopesando si debería enviar mis comentarios y esperar que los creadores le presten atención, o si debería reconstruirla desde cero con IA.
Es una aplicación muy pequeña, así que es factible que yo lo haga. Pero si te dedicas a vender software, así es como están pensando todos tus clientes ahora, o como pensarán dentro de poco."
Aquí nos está diciendo que cualquiera puede copiar o reescribir cualquier aplicación o negocio con la IA. Asi de facil y sencillo. De nuevo, está generando FOMO.
Cualquier desarrollador que haya usado la IA generativa, ya sea con agentes, Cursor o como sea sabe que la calidad de la respuesta depende del prompt (el mensaje), y sabe perfectamente que sin tener conocimientos algunos solo puede generar un software deficiente.
Y más allá código, el éxito de cualquier empresa o startup require de muchísimos más parámetros: velocidad, capacidad operativa, capacidad de captar clientes, capacidad de captar dinero de inversores, etc etc.
Guillermo Rauch sabe esto perfectamente, y es que el es uno de los ganadores de la IA. Su negocio consiste precisamente en hospedar en la nube todas esas "ideas" regurgitadas por los LLM. Su negocio es precisamente atraer ingenuos que piensan que pueden competir con Uber, con Delivero, con Spotify. Suerte con ello.
Para concluir otro post de nuestro querido Guillermo:

"Los agentes de codificación cometen muchos errores. Son lo suficientemente inteligentes como para corregirlos, pero malgastan tiempo y tokens.
vO de Vercel se centra en ciclos de iteración extremadamente rápidos y en minimizar la cantidad de errores que generamos."
Ah, la guinda del pastel. Ahora los agentes cometen muchos errores y son muy caros. ¿En que quedamos Guillermo? ¿Solo tu agente vale?
No puedo dar ningún consejo al respecto. El sector está enloquecido. No puedo recomendar que no useis la IA porque podeis correr el riesgo de quedaros atrás, son prácticas y pueden ayudar en muchas tareas. Pero no son más de lo que fué el AutoCad para los arquitectos.
Hay una gran diferencia entre recomendar una herramienta y lo que hace Guillermo y muchos otros: vender humo, que además es tóxico.
"Yo formaba parte de esa extraña raza de personas, acertadamente descrita por pasar sus vidas haciendo cosas que detestan para ganar dinero que no quieren, para comprar cosas que no necesitan, para impresionar a gente que les desagrada."
Aunque algunos os sonará del Club de la Lucha:
“Compramos cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a gente que ni siquiera nos gusta”
La Igualdad nos hará a todos iguales, y eso significa que todos tendremos las mismas debilidades para ser explotadas por un sistema o poder.
La Igualdad nos hará a todos igual de manipulables.
menéame