Después de 88 años de servicio, la red de AM de la radiodifusión pública se apagará para enfocar sus esfuerzos, o eso dicen, en la radio digital tipo DAB+ y en el resto de las vías ya clásicas: FM, TDT e internet. Sobre el papel, el movimiento encaja en una narrativa que es ciertamente muy cómoda. La vieja tecnología analógica “obsoleta” cede el paso a una radio más limpia, más versátil y barata en lo que es la producción de contenidos, aunque no por el precio de los terminales, ni de lejos. El problema es que, como casi siempre, la historia e