Encontrar una vivienda en España se ha convertido en una misión casi imposible para miles de ciudadanos, un desafío que se multiplica en el caso de la población migrante: a los precios elevados y la escasez de pisos, se suma la discriminación racial, un factor que restringe aún más sus posibilidades. En ese sentido, la ONG Accem ha advertido sobre el aumento de casos de discriminación y delitos de odio que sufren las personas migrantes y refugiadas en España, de forma que solo en 2025 la organización registró 358 incidentes en ámbitos.