El libro busca analizar, dice Arasa, «una serie de ideologías imperantes que transforman nuestra mente y nuestro obrar», y, a pesar de presentarse como adalides en la defensa de los derechos humanos, «no solo destruyen principios cristianos, sino que atentan contra el más elemental sentido común». En concreto, bajo el epígrafe de woke Arasa agrupa cuestiones como la ideología de género, el transexualismo, el ecologismo extremo o el revisionismo histórico.