Cuando los hombres más ricos del mundo empiezan a echar espuma por la boca contra un primer ministro de centroizquierda, suele ser señal de que algo les va muy mal y, en cambio, muy bien al resto. Así que cuando Elon Musk tildó recientemente a Pedro Sánchez de «verdadero fascista totalitario» en X, merecía la pena plantearse una pregunta sencilla: ¿qué está haciendo Sánchez exactamente para molestar tanto a la clase multimillonaria? La respuesta es sorprendentemente sencilla: está gobernando en interés de la gente común, y está funcionando.