El debate sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud se ha centrado históricamente en la dicotomía entre gestión pública o privada. Sin embargo, existe una amenaza interna más profunda: un modelo de "feudalismo científico" y radialidad extrema que condena a los pacientes de provincias a una medicina de segunda clase mientras la innovación se atrinchera en Madrid o Barcelona.
Sólo Madrid tiene el 77% de todos los Ensayos Clinicos que se hacen en España (1). En la teoría, un ciudadano de León, Guadalajara o Teruel tiene los mismos derechos sanitarios que uno de Madrid. En la práctica, cuando surge una patología compleja o la necesidad de un tratamiento de última generación, el sistema se rompe. La "radialidad" española —esa herencia del siglo XIX que hace que todas las carreteras, trenes y ahora también los datos pasen por el kilómetro cero— ha infectado la oncología y la investigación clínica.
Hoy, la esperanza de vida de un paciente puede depender de la proactividad de su médico local para enviar correos electrónicos "suplicando" una plaza en un ensayo clínico en Madrid, o de la capacidad económica del propio paciente para costearse viajes y estancias en la capital. Hemos normalizado que el enfermo deba perseguir al fármaco, cuando en la era de la fibra óptica y la receta electrónica, debería ser el fármaco y el conocimiento los que viajen al hospital más cercano.
Jefes de servicio: el muro del privilegio
Esta centralización no es solo una cuestión de logística; es una cuestión de poder. Los grandes servicios de los hospitales de referencia en Madrid funcionan a menudo como "cortijos científicos". Para un Jefe de Servicio, cada paciente que llega de provincias es un activo: es un dato más para su publicación, un incentivo más de la industria farmacéutica y una justificación para mantener presupuestos inflados en sus fundaciones de investigación.
La reticencia a descentralizar los ensayos clínicos mediante tecnologías de monitorización remota (APIs) no es técnica, es política. Al evitar que los hospitales medianos participen en la red de innovación, los grandes centros aseguran su monopolio. Alegan "falta de experiencia" en los hospitales de provincias, pero ocultan que esa experiencia nunca llegará si ellos mismos bloquean el acceso al conocimiento y a los fármacos experimentales. Es una profecía autocumplida que asfixia el talento de los oncólogos jóvenes fuera de Madrid, quienes ven cómo sus carreras se estancan al ser convertidos en meros "tramitadores de traslados".
El Jefe de Servicio como "Dueño del Cortijo"
En España, los jefes de servicio no son solo gestores médicos; son los que deciden qué ensayos entran y cuáles no.
- Prestigio: Cuantos más ensayos tiene un servicio, más artículos publica el Jefe en revistas de alto impacto. Esto le da puntos para congresos internacionales y estatus en la comunidad científica. Si el ensayo se va a Guadalajara, el Jefe de Madrid pierde "volumen" de datos bajo su nombre.
- Control del presupuesto: El dinero que las farmacéuticas pagan a la Fundación por cada paciente reclutado suele gestionarse con mucha influencia del Jefe de Servicio. Ese dinero sirve para pagar congresos, comprar equipos o contratar personal extra que el hospital no le da. Descentralizar es, literalmente, ver cómo el dinero se va a otro código postal.
Los Advisory Boards y la "Puerta Giratoria"
Las farmacéuticas no eligen hospitales, eligen KOLs (Key Opinion Leaders).
- Estos jefes de servicio son consultores de las farmacéuticas (Janssen, Roche, Pfizer). Cobran honorarios por dar charlas o asesorar.
- Si un Jefe de Servicio de Madrid le dice a la farmacéutica: "O me lo traes todo a mí o no te recluto", la farmacéutica obedece porque sabe que él tiene el grifo de los pacientes. Es un monopolio de pacientes que usan para negociar su posición de poder.
El Ego vs. la Salud Pública
Hay un componente de elitismo. Muchos jefes de servicio en los grandes hospitales de Madrid consideran que la oncología de provincias es "segunda división".
- Prefieren que el paciente de León o Guadalajara se pegue el palizón de viaje para que "sea tratado por los mejores" (ellos), en lugar de formar al médico de provincias para que pueda hacerlo allí.
- En su cabeza, la centralización garantiza la calidad, pero en la práctica solo garantiza que ellos mantengan el control del flujo de datos y dinero.
El "Estatuto Marco" y el conflicto de intereses
Justo en este 2025/2026 se está debatiendo mucho el nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, que intenta obligar a los jefes de servicio a tener exclusividad con la pública.
- La trampa: Muchos jefes de servicio usan el prestigio del hospital público para atraer pacientes a su consulta privada o para ser elegidos como líderes de ensayos millonarios.
- Si se descentralizan los ensayos, su valor "comercial" para la farmacéutica baja, porque ya no son los únicos que controlan el acceso a la innovación.
El modelo europeo vs. el ego español
Mientras en países como Alemania o Dinamarca se impone el modelo de "centros satélite" —donde el gran hospital tutela y delega la administración del tratamiento en el hospital local para no desarraigar al paciente—, en España el sistema incentiva el "turismo sanitario forzoso".
En el norte de Europa, se entiende que un dato validado digitalmente es tan real como uno verificado en persona. En España, la desconfianza estructural y el narcisismo profesional obligan a un monitor a viajar en AVE o avión y a un paciente a cruzar el país para trámites que un software básico de trazabilidad resolvería en milisegundos.
El modelo de "Centro Satélite" (Alemania)
En Alemania, los grandes centros (como el Charité de Berlín o el LMU de Múnich) funcionan como nodos. Si ellos lideran un ensayo:
- El tratamiento se desplaza: El hospital de Hamburgo puede actuar como "centro satélite". La farmacéutica envía el fármaco allí y el oncólogo local de Hamburgo administra la dosis bajo la supervisión digital del centro de Múnich.
- Monitorización compartida: Los datos se introducen en una plataforma común. El monitor no tiene que elegir entre Múnich o Hamburgo; accede a la plataforma y ve los datos de ambos centros.
- Resultado: El paciente de Múnich se trata en Múnich. Solo viaja si la prueba requiere una máquina de 10 millones de euros que solo existe en un sitio, pero no por un trámite administrativo, y este caso es muy poco frecuente ya que varios centros del pais suelen tener esa maquinaria y tecnología.
El modelo de "Red Única" (Dinamarca / Países Bajos)
Estos países son tan pequeños y están tan digitalizados que funcionan como un único hospital nacional.
- La "API" real: Tienen un sistema de salud nacional donde el historial es el mismo. Si un oncólogo en Odense ve que un paciente encaja en un ensayo de Copenhague, pulsa un botón. El sistema ya sabe quién es el paciente, sus analíticas y su compatibilidad.
- Descentralización por ley: El gobierno obliga a que los ensayos sean accesibles en todo el territorio. No se permite que un Jefe de Servicio de la capital "secuestre" los pacientes si el tratamiento se puede dar con seguridad en un hospital regional.
Los "Decentralized Clinical Trials" (DCT)
Esta es la palabra clave en Europa para 2026. En el norte están obsesionados con los Ensayos Clínicos Descentralizados.
- Usan enfermería a domicilio y telemedicina.
- El paciente solo va al hospital para lo estrictamente necesario (una biopsia, un TAC). Las analíticas de control y el seguimiento se hacen en el centro de salud de su barrio o en su casa.
- En España, esto se bloquea porque el Jefe de Servicio de Madrid quiere "ver" al paciente para contarlo como "suyo" y cobrar el incentivo de la farmacéutica.
¿Por qué en España mandamos al de León a Madrid?
Por una mezcla de geografía, política y dinero:
- El "Efecto Madrid": España es un país radial. Todo está diseñado para que pase por el kilómetro cero. Las farmacéuticas tienen sus sedes en Madrid (o Barcelona) y les es más cómodo tener a todos los pacientes a 20 minutos de su oficina.
- La falta de "Confianza Delegada": En Alemania, el médico de Múnich se fía de que el de Hamburgo sabe poner la vía y seguir el protocolo. En España, hay una arrogancia clínica donde el gran hospital de Madrid no se fía de que el de provincias haga bien el trabajo (o usa esa excusa para no soltar el ensayo).
La diferencia real
- En Alemania: El sistema está diseñado para que el paciente no sufra más de lo necesario.
- En España: El sistema está diseñado para que la farmacéutica y el Jefe de Servicio no tengan que cambiar sus procesos.
Es indignante que un paciente de León tenga que ir a Madrid en 2026, no por una razón médica, sino porque los sistemas informáticos de León y Madrid no se hablan y porque el Jefe de Madrid quiere tener el nombre del paciente en su lista de éxitos.
Estas derivaciones son la prueba de que somos un país puntero en ciencia, pero un país tercermundista en logística humana y generosidad profesional.
Ciudadanos de segunda en la "España Vaciada"
La privatización es un riesgo evidente, pero la centralización es una realidad que ya está matando la cohesión territorial. Estamos creando una sanidad donde el acceso a la vanguardia médica es un privilegio geográfico. Si no vives cerca de un gran nodo de poder médico, eres un ciudadano de segunda, relegado a una medicina de "mantenimiento" mientras la "medicina de esperanza" se queda tras los muros de los grandes centros de la capital.
La verdadera modernización de la sanidad española no vendrá solo de más inversión, sino de una revolución ética y tecnológica que obligue a los "barones" de la medicina a soltar el control. Es hora de que el sistema deje de medir su éxito por el tamaño de sus hospitales en Madrid y empiece a medirlo por la capacidad de tratar con excelencia a un paciente en su propia ciudad, sin obligarle a elegir entre su salud y su hogar.
Hay numerosos artículos que llevan años pidiendo esa descentralización de ensayos clinicos, pero parece que todo sigue concentrandose en Madrid y Barcelona.
"Amelia Martín Uranga (directora asociada de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria) también se ha referido a la elevada concentración de ensayos clínicos en Madrid y Barcelona y ha recordado que desde la industria se aboga por una «mayor descentralización, para que cualquier paciente, con independencia de su código postal, pueda participar en la investigación. Hoy contamos con herramientas tecnológicas y organizativas que pueden facilitar mucho este objetivo»" (2)
Bibliografía:
(1) www.consalud.es/autonomias/c-madrid/madrid-ha-participado-en-mas-del-7
(2) www.somospacientes.com/noticias/al-dia/tratamientos/descentralizar-los