La salida de Emilio Viciana el 17 de febrero no ha sido un simple relevo en la Consejería de Educación. Ha sido una detonación política en el corazón del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. En cuestión de horas dimitieron dos directores generales y tres diputados autonómicos. No por discrepancias técnicas. No por una reforma educativa meditada. Por lealtad a un hombre que ni siquiera figuraba oficialmente en el organigrama.
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Tu comentario no tiene ni pies ni cabeza, y en base a lo que afirmas, entiendo que te parece bien que la Comunidad de Madrid esté dando becas de estudios a familias adineradas, a quienes menos lo necesitan. Eso sí que es propio de una derecha muy rancia como la que gobierna tanto en la Comunidad como en el ayuntamiento de Madrid.