María era hija de Fernando Álvarez de Toledo, hermano del Duque de Alba, Fadrique. Un apellido ilustre que estaba emparentado con el mismísimo rey Fernando, por parte de madre, y que era una garantía de éxito y de prosperidad para todo aquel que lo llevara. Y buscando aquella influencia, el hijo de Cristóbal Colón, Diego, II Almirante de Castilla, se desposó con ella buscando esa influencia, una sombra alargada y poderosa que guardase sus espaldas.