En el siglo XVII las costas de la isla de Madagascar se habían convertido en un refugio para piratas, pero fue el escritor británico Daniel Defoe, autor de la novela Robinson Crusoe, quien escribió por primera vez en 1726, sobre los piratas de Libertalia. El nombre de Madageiscar fue dado por primera vez en las memorias de Marco Polo en el siglo XIII, al puerto somalí con el que el explorador veneciano confundió la isla. Su bahía es un gran puerto natural, con un mar apacible y playas con palmeras, y un territorio de 156 kilómetros de largo.