Mucho antes de que los sustos virales dominaran YouTube y las redes sociales, dos películas de bajo presupuesto demostraron que el terror podía parecer real y propagarse como si fuera un rumor en internet. Su éxito no solo llenó salas de cine: cambió para siempre la forma de contar y consumir historias de miedo en la era digital. Hubo un momento en la historia del cine de terror, en el que el miedo dejó de depender de monstruos, maquillaje o grandes efectos especiales. De repente, bastaba con una cámara temblorosa, una historia inquietante