La mayor parte de los muertos atribuidos al comunismo en el libro negro son, en realidad, víctimas de la guerra civil en Rusia, que en ningún caso puede atribuirse a los comunistas, al igual que en China y las hambrunas que siguieron a los enfrentamientos, presentadas por la derecha como un deliberado recurso represivo utilizado por el poder soviético o maoísta. Al mismo tiempo se excusan las víctimas del capitalismo como accidentes o a causa de los duros inicios de la revolución industrial o por la deficiente sanidad de la época.