El capitalismo se mueve por el afán de lucro. Las empresas invierten dinero para ganar más dinero. Su dinero actúa como capital. A medida que la producción se expande, la riqueza se concentra en menos manos: las de la clase dominante. Ese capital concentrado debe encontrar constantemente nuevas vías de inversión, o el sistema se estanca. Pero las oportunidades rentables dentro de un mismo Estado no son ilimitadas; los mercados se saturan, lo que significa que la competencia se intensifica y los beneficios disminuyen. Cuando esto ocurre, ...
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