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Si sobran las palabras, callad
Uno de los encargos más bonitos que he tenido fue el de fotografiar el interior de un museo que iba a dejar de serlo. Sus paredes ya habían sido despojadas de decoraciones, emblemas y símbolos, dejando a la vista una desnudez sobrecogedora. En las salas se acumulaba el mobiliario de las oficinas. Las tripas...
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