El origen de la palabra silueta se la debemos a un francés tacaño del siglo XVIII. Conviene aclarar que no era un tipo cualquiera, sino que era algo así como el ministro de Finanzas. Era entonces rey del país Luis XV, y aunque el señor Silhouette estuvo tan solo unos meses en el cargo, fue suficiente tiempo para dejar huella...La sociedad francesa, en tono burlón y con el afán de ridiculizar este tipo de representaciones de bajo precio, comenzó a llamarlos retratos a la Silhouette, aprovechando las connotaciones negativas que tenía el apellido.