El porcentaje más elevado es en la construcción (63%), hostelería (57%) y agricultura (54%). Es el máximo registrado en un indicador que se empezó a elaborar en 2020 y que desde entonces no ha dejado de crecer dibujando un escenario inédito en nuestro país que empieza a comprometer la viabilidad de cada vez más negocios. Sobre todo, porque los datos muestran que la receta clásica propuesta para solventar este problema, la inmigración, no está funcionando. Los desajustes persisten y obligan a pensar en un cambio de paradigma.