Los gobiernos occidentales deben combatir “el terrorismo antifa y de extrema izquierda”, afirmaba el discurso de Jacobsen, presentando el esfuerzo como una evolución en la lucha antiterrorista tras la “guerra global contra el terror”. Su discurso definió el terrorismo de extrema izquierda para incluir las amenazas comunistas, marxistas, anarquistas, anticapitalistas y aquellos con “ideologías ecoextremistas” y “otras ideologías antifascistas autoidentificadas”.