Obviamente no hay un reloj para medirlo pero sí contamos con diferentes evidencias y todas ellas apuntan en esa misma dirección. Ese número en el que estimamos la edad del universo, 13.800 millones de años, sale de combinar observaciones astronómicas y procesos físicos. Te voy a explicar tres de ellos. Lo más importante es que todos convergen en ese rango temporal. Cuando tienes un parámetro, como la edad del universo, que es muy difícil de medir, la manera de reafirmarlo es que diferentes métodos den la misma cifra.