Hablan de libertad, pero si mandaran ellos acabarían con todas las libertades individuales, y como la extrema derecha patria, instaurarían también un régimen totalitario y teocrático. La misma hipocresía que caracteriza todas las organizaciones religiosas que se han adaptado a sociedades cada vez más secularizadas para mantener sus privilegios. Tampoco parecen importarles las mujeres a todos esos expertos no musulmanes que quitan hierro al machismo que sufrimos. Son pocas, dicen, no supone un problema alguno.