En China, más del 70 % de los jóvenes vive en una vivienda de su propiedad. En España, en cambio, la mayoría de los menores de 35 años tiene que alquilar a precios abusivos o sigue viviendo con sus padres, y la compra de la vivienda se retrasa cada vez más. Esta diferencia no se explica solo por factores culturales o demográficos. Tiene mucho que ver con el modelo económico, el papel del Estado y, en el caso chino, con una concepción humana de su base socialista donde el derecho a una vivienda digna ocupa un lugar central.