Con vergüenza debo confesar que soy un lector tardío de ciencia ficción (sci-fi). Desde que tengo razón, me enamoré de la novela decimonónica, de la novela realista para ser exactos. Y como consecuencia de lo primero, de la novela histórica. Ahí me estanqué casi tres décadas, leyendo cientos de ellas, hasta que un día vi la famosa película de George Roy Hill, Matadero 5 (1972), basada en la novela homónima de Kurt Vonnegut de 1969 (que me llevó a leerla, por supuesto), y desde entonces he tratado de recuperar el tiempo perdido.