Nadie discutía que Arnold Schwarzenegger era una de las mayores estrellas de Hollywood cuando aceptó protagonizar 'Eraser'. Todo hacía pensar en un gran vehículo de acción para su lucimiento personal destinado a arrasar en taquilla. No puede decirse que le fuera muy mal durante su paso por los cines en el verano de 1996, pero sí que, visto en perspectiva, tiene un claro sabor de final de era.