Veo como se disparan los casos en todo el país, en mi comunidad autónoma, en mi ciudad y en mi barrio.
Veo como una nueva cepa se esparce por el país siendo esta más contagiosa que la primera sin que nadie se preocupe más de lo necesario salvo 4 que dan voces en el desierto avisando de lo que se nos viene encima.
Veo como los que deciden las actuaciones para atajar el problema ponen parches tarde e insuficientes.
Veo como se nos trata como a niños, sin decir directamente las cosas y lo que se nos viene encima.
Veo como las ayudas económicas llegan tarde o son insuficientes para mucha gente.
Veo como estamos pagando las consecuencias de haber “salvado la navidad” y de no haber tenido el valor de cancelar las fiestas de navidad donde muchos ya avisaban de lo que iba a suceder y está sucediendo.
Veo como al gente se pasa por el forro a diario las recomendaciones sanitarias para tomarse unas cañas, salir de fiesta, ver a su familia o porque está cansada un año después.
Veo como muere gente conocida en el último año, y más concretamente en los últimos 3 meses.
Veo como gente de mi edad (34) queda con una botella de oxígeno durante semanas porque no puede ni bajar del 5 piso y subir las escaleras.
Veo como la gente se manifiesta en plena ola porque no cree en este virus, ni cree en la saturación de los hospitales, ni cree en las medidas, ni cree en la vacuna.
Veo como la vacuna es administrada a gente que se salta las directrices de vacunación sin que caiga sobre ellos un castigo ejemplar para que no vuelva a ocurrir.
Veo con tristeza como vivo en un país que por unos y otros vamos camino de volver al caos social, sanitario y económico de hace un año.
Veo como única solución volver a un confinamiento domiciliario duro para cortar lo que YA tenemos aquí
Una vez un señor con barba en su mayor bestseller dijo:
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
Y con esa frase pienso armar toda mi defensa de la sublime Sucker Punch. Por que si hay una película criticada en la filmografía de Zack Snyder es esa. Sucker Punch es una película rebelde. Es un adolescente calibrando si le merece la pena la bronca de sus padres por pintar toda su habitación de negro y sobre todo donde va a conseguir tanta pintura negra. Sucker Punch quiere tirar de todas las palancas del universo y grabarlo para ver que queda después. Sucker Punch escucha una canción que le gusta, le da a una animadora una katana y piensa en lo guapo que estaría que apareciese una armadura samurái con lanzacohetes y ametralladora, y mientras el crítico de turno espuma por la boca mientras redactando una reseña con más palabras esdrújulas de lo permitido te arranca con un rift de guitarra y la animadora la raja el cuello al ronin gigante.
Hay gente que escribe sobre una película más de lo que dura la propia grabación de la misma. Y eso está bien, tu mismo me estás leyendo a mí escribiendo sobre una peli. Por eso Sucker Punch resulta molesta, porque apenas se puede escribir sobre ella, se tiene que ver. La película vive en el medio más puro del cine, en el visual, no en los comentarios posteriores. No es una película que se pueda explicar, se tiene que ver.
Porque no, no todas las películas tienen que cambiarte la vida. No todas las películas tienen que tener una moraleja que puedas añadir a un testamento. No todas las películas tienen que tener una historia que te desencajen la mandíbula.
Cuando arranca una película plantea como es y a donde va. Sucker Punch no te engaña, vas a ver escenazas cartografiadas con música rockera de fondo y a veces no necesitas más. Porque quieres ver a ese robot gigante blandiendo un barco como espada golpear el bicho enorme ese. Porque una batalla de bajos puede ser impresionante. Y no necesitas más.
Creo que nuestro mayor problema con las películas es pedirlas a todo ser otro Padrino. Tenemos que entender y comprender que las películas tienen un tono y unos planes. No podemos medir con la misma vara a todas las películas ni esperar que se muevan en los mismos lares. Parece que si una película no es profunda o sorprendente no tiene valor para el público general.
Tampoco quiero decir que ahora nos pueda valer todo, considero que Sucker Punch viviendo en su mundo de coreografías musicales lo hace bastante bien, incluso excelente. Rozando casi el videoclip en algunos momentos muestra algo fresco en una obsesión por soltarte tu próximo fondo de pantalla cada 2 minutos. Uniendo una serie de escenas con un núcleo común resulta bastante novedoso.
Es una gran película que no va a cambiar tu puta vida, pero tampoco lo pretendía
Esta pandemia nos ha enseñado que las medidas políticas y ciudadanas son de vital importancia para contener su propagación y el sufrimiento/mortandad que conlleva. Es humano, y económicamente necesario, relajarse un poco cuando los datos son relativamente buenos pero también necesitamos reaccionar con prontitud cuando cambia la tendencia. Si las estadísticas son veraces se pueden observar rápidamente los cambios, y actuar en consecuencia, empleando más recursos en test o incrementando las medidas de aislamiento social.
Irrita que las autoridades infravaloren los datos, consintiendo/provocando repetidos errores... imagino que irá desde la "inocente" y simple dejadez/torpeza hasta inicua contabilidad creativa por parte de algunos gobiernos autonómicos pues el gobierno estatal hace una "simple" labor de recopilación.
El "ruido" de una estadística poco fiable hace desconfiar de ella, por tanto que se retrasen las medidas necesarias cuando existe un cambio de tendencia. Con una expansión exponencial, como la del contagio vírico, actuar rápidamente es de vital importancia.

Como muestra tres gráficas, mortandad media 7 días, de países de nuestro entorno, comparen... la española tiene más dientes que un tiburón blanco:



Tanto bulo, tanto Garzón, tanto "macrogranja", tanta opinión, revuelo y sensacionalismo manipulado...
¿Hasta cuándo con el tema? ¿No hay otro asunto más relevante sobre el que redactar, periodistas?

menéame