La bofetada que los italianos le han dado a Giorgia Meloni ha resonado hasta en Tombuctú. Ha sido sonora y, sobre todo, inesperada. Nadie había previsto que en el referéndum constitucional que se ha celebrado el 22 y 23 de marzo votase tanta gente y que el “no” a la reforma de la justicia se impusiese con una diferencia de unos dos millones de votos. Meloni sale muy debilitada dentro y fuera de las fronteras italianas. Y esto tiene consecuencias también a nivel europeo y global.