China es el objetivo de la nueva postura de Estados Unidos: estrangular la economía china mediante una «guerra» comercial; un bloqueo naval para asfixiar sus corredores energéticos; militarizar la primera cadena de islas; confiscar petroleros y destruir las líneas de suministro chinas. Los bloqueos a Venezuela, Cuba e Irán están todos relacionados. Si no se puede mantener la hegemonía del dólar, Trump está decidido a lograr el dominio energético de Estados Unidos.