La villa empedrada de Ein Hod se asienta en la falda del monte Carmel mirando hacia el mar Mediterráneo. Sinuosas y estrechas carreteras, antiguas cercas de cactus y galerías de arte se reparten entre las casas palestinas que aún se conservan. Cuando Yara Mahajneh, una artista independiente palestina llegó una tarde portando equipamiento para una muestra se encontró vallas, guardias y entradas restringidas rodeando el tranquilo pueblo de artistas.