La belleza de la palabra
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Sin pecado

Antes que el pecado fue el castigo. Fue después de una charla extraña, un diálogo consigo mismo: ¿como lo horrible aparentaba ser tan cierto? No había culpa, pero las consecuencias eran duras y claras: el dolor, la degeneración, la corrupción de la carne en vida, por fin, la muerte. Y, ¿por qué saberlo? ¿Por qué condenar la existencia ignorante, pacífica y dichosa, en una espera consciente del final más humillante …
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Por las noches

Cuando todos duermen, a menudo me siento solo, y presto con gusto mi oído a la noche. Entonces, la sabiduría fluye hacia mí, y me dice lo que no puedo oír cuando todos están despiertos. Es como si las cosas me mostraran solo su gris superficie diaria, de noche, cuando las muchas miradas crudas ya no se posan en ellas, su esencia me habla. Cuando el extraño placer y el dolor se funden en uno, oscuramente murmura la gran canción del universo, ymi corazón se hunde con su salvaje codicia. Solo mi alma impasible escucha. Oigo girar...
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